El final de la vida
Los miedos son a múltiples cosas.
Pero solo uno los engloba a todos.
Ya hemos hablado de él, del miedo a vivir.
Y es que la mayoría de personas nombran que tienen miedo a morir y entonces se olvidan de que están vivos, de que están teniendo miedo en el momento presente y proyectando ese miedo hacia el futuro (muerte). Tener miedo a algo que no existe en el momento presente es sufrir porque piensas que vas a seguir teniendo miedo en un futuro, que tampoco existe en tu presente.
¿ Como se puede tener miedo a algo que no ha sucedido, ni existe, a no ser que lo crees tú en tu pensamiento?
Y si solo está en tu pensamiento, pero tú te crees ese pensamiento y te enganchas en la emoción que crea ese pensamiento, sin poner razonamiento, o mente, como quieras llamarlo, te quedas imbuida en un sentimiento ficticio, pero que como tú lo has creado, lo estás viviendo.
Es tal vez complejo de entender así “a bote pronto”.
La muerte, entendida únicamente desde el cuerpo, puede ser interpretada o sentida muy traumáticamente.
La muerte, comprendida desde la liberación de la energía, o alma hacia su estado primigenio y estado puro esencial, es un renacimiento. Y por tanto, solo muere la envoltura para dejar salir lo esencial, lo etéreo.
Entonces considero que el miedo es a lo que nos pase en vida hacia la muerte física.
Porque aunque solo sea para hacer que los miedos sean menos miedosos, vale la alegría pensar que lo esencial no muere ( Alma) sino que se libera y adopta el estado primigenio. Entonces no morimos, sino que realizamos una transformación otra vez hacia la esencia, pero esta vez sin traje, sin avatar.
“Nacemos siendo esencia, no tenemos todavía personalidad, solo una envoltura, un cuerpo con el que experimentar”. ( Silvia Tena, terapeuta).
Cuando vamos creciendo y vamos definiendo nuestra personalidad, en aquello en lo que nos identificamos que somos, vamos perdiendo la esencia, para vivir la vida corpórea y terrenal con la que hemos venido a experimentar.
Experimentemos pues !!, vivamos con todo lo que somos y tenemos.
Vivamos el ahora, el aquí y celebremos la vuelta a la esencia, el final de lo corpóreo.
Andrea Iborra


