Estados emocionales

Digamos que sencillamente soy feliz por el simple echo de existir, de poder hacer aquellas cosas que amo hacer.

Disfrutar de los pequeños grandes placeres que me da la vida, las oportunidades, las alegrías, el gozo que da sentirme amada, escuchada, observar todo y nada, sentir el viento, observar los árboles, contemplar los pájaros y las montañas, andar descalza, sentir el calor del sol calentando mi piel. Quedarme fascinada por la luz que ilumina todo a mi alrededor y por cómo todo resplandece. No se trata sólo de ver, sino de sentir la vida que te rodea, sentir el espacio que ocupas.

Y qué decir de los alimentos… que deleitan el paladar y el olfato con tal diversidad de sabores y aromas que nos transportan a lugares ya explorados o insospechados.

Hay que ver también todo el avance, el crecimiento personal, los días grises, las noches sin descanso. Detectar tu estado emocional y permitirte estar como estás, reposar el cansancio, darte lo que necesitas. Escuchar dentro de ti, saber cómo estás y no apresurar ni frenar nada, dejar que todo ocurra y pase después de ser en ti, de haberlo sentido, experimentado. También es hermoso el conocimiento de una misma, para amarse y respetarse más cada día que pasa.

El verdadero aprendizaje no viene de situaciones fáciles ni de estados de comodidad,  viene de situaciones incómodas que nos hacen sentir mal porque nos ha tocado vivirlas en un momento que posiblemente no nos venga bien, porque tenemos varios frentes abiertos o porque quizás no nos encontremos con fuerzas para afrontar nada más… ¿Y dónde está fijado el limite de situaciones incómodas por día ?

Si estás aprendiendo a llevar las situaciones incómodas has de ser consciente de que éstas van a tener que repetirse para que finalmente puedas integrar el aprendizaje. Este proceso será más rápido si estás atenta a aquello que te quieren mostrar las situaciones incómodas y te ocupas con plena presencia.

Los estados emocionales, son los mensajes del cuerpo informándonos de cómo estamos. Según cómo nos tomemos o interpretemos nuestros estados emocionales, determinará la manera en que los manejamos. Es decir: como algo valioso para nuestro aprendizaje o como una amenaza para nuestro bienestar.

Andrea Iborra