Con alegría se vive mejor

Estás eligiendo constantemente, todos los días, en cualquier momento, viendo o haciendo cualquier cosa. Desde que te despiertas por la mañana, pones un pie en el suelo y vas movilizando un poco el cuerpo que te sostiene y hace que puedas experimentar el gran regalo de empezar un nuevo día.

Eliges también, en un sentido más amplio, cómo vivir tu existencia: desde la parte más oscura, dolorosa y triste; o desde la parte de la belleza, la alegría y la oportunidad de aprendizaje. Pero seamos sinceras, ¿eres siempre consciente de lo que eliges?

Supongamos que al despertar y abrir la persiana por la mañana ves que está lloviendo. Si te agarras a los pensamientos que se encuentran en la parte negativa, solo desencadenarás emociones negativas. El enfado y la frustración por el hecho de que esté lloviendo no harán más que desplegar toda la artillería pesada: “Pues vaya día de mierda…………sola con tu película”.

“Pensar desde la oscuridad nos ciega; pensar desde la alegría nos guía”.

Aunque inevitablemente te pasarán cosas tristes y dolorosas, si estás sintonizando con radio alegría, cuando amaine el dolor y te dé tregua la tristeza, una sonrisa interior te recordará que es un estado dentro de tu proceso y que no durará eternamente.

Te propongo un entrenamiento mental para sintonizar otro canal que te haga sentir mejor y experimentes un estado más calmado y, por lo tanto, no acabar subida al tren de los pensamientos oscuros.

Como lo que creemos creamos, si creas sensaciones o sentimientos agradables aparecerán pensamientos que van de la mano . Vamos a ver qué pasa si cambiamos el diálogo interno que he puesto como ejemplo:

“Pues vaya día de mierda, ahora me mojaré todos los zapatos, habrá un tráfico horrible, tendré que ir chocándome con todos los paraguas de otras personas que circulan por la calle, no podré almorzar al solecito en el barecito del parque…”

Por:

-”¡Vaya! ¡Hoy amanece lloviendo! Por fin podré estrenar las botas de agua que me compré y no llegar al trabajo con los pies mojados. Incluso, ¿por qué no?, pisar algún charco como cuando era pequeña.

-”Es muy probable que como llueve, se generará mucho follón en el centro, porque todo el mundo cogerá el coche para llevar a los niños al cole. Será mejor coger hoy el trasporte público y casi que no me hará falta ni coger el paraguas porque me deja a 5 minutos de mi trabajo y con la chaqueta y yendo por debajo de los balcones ni me mojo. Pero por si acaso, cogeré un paraguas pequeño que me quepa en el bolso”.

-”Hoy hace día de reservar mesa en el barecito del parque, justo en el rincón de la cristalera enorme para poder ver caer la lluvia mientras almuerzo”.

Apuesta por lo que te haga sentir bien, detecta en qué pensamientos te estás embarcando y reflexiona dónde te llevan, por la experiencia de haberlo vivido en varias ocasiones.

Respóndete a las pregunta: ¿ qué me va a aportar pensar en positivo?, ¿qué suelo experimentar si me engancho a los pensamientos oscuros?¿Qué saco yo de estar en la queja ?, ¿ acaso puedo cambiar la realidad?

Andrea Iborra