Atreverse a vivir

No hay culpables de cómo te sientes. Tu cuerpo va ligeramente soltando aquello que tiene dentro y si te opones a ello o te parece injusto, está bien, pero no va a cambiar tu estado, sino que es muy probable que empeore. Lo que se resiste, persiste.

Entregarse al instante presente es estar con la vida, contigo misma, con tu existencia, aceptando tu condición humana, tu posición en este plano con esta indumentaria. Y sólo así, aceptando y entregándote a la vida, sanas tus heridas y desaparece el dolor, la frustración y el sentimiento de necesidad externa.

Todo está en ti. Todo lo que vives pasa por ti: puedes estar acompañada y hacer que tu dolor o lo que sea que estés sintiendo, se vea más liviano, sostenido, amado, comprendido y respetado, pero solo tú sentirás lo que tengas que sentir para aprender aquello que necesitas aprender y así pasar a la siguiente pantalla.

No te empeñes en querer controlar todo, en pretender que las cosas sucedan tal y como tú quieras, porque la vida a veces tiene otros planes para ti, para guiarte en tu camino. Porque hay veces que, no por ser el camino más corto o cómodo, es el más bueno para ti.

Analógicamente, en una partida de cualquier juego de entretenimiento, sea de la índole que sea, las normas del juego son: que si no logras resolver aquello que se te presenta en cada pantalla no avanzas, sigues jugando en la misma posición y siguen ocurriéndote las mismas cosas, pasando por los mismos sitios… Y sólo cuando afrontas lo que tienes delante y lo das todo, aceptando y actuando, accionando todo el potencial que tienes, pasas al siguiente nivel.

Ya has ganado conocimientos, habilidades, comprensión y sabiduría, ya no hay vuelta atrás. Posees más herramientas y eres capaz de resolver el obstáculo o dificultad del nivel al que ya perteneces, lo has obtenido gracias a tu comprensión y lo has transformado en sabiduría. Comprendemos cuando es sentido. Cuando pasa por el cuerpo.

Así pues, no se puede no saber lo que ya se sabe. No se puede retroceder ni pertenecer a niveles inferiores de aprendizaje. Por ello, todos y cada uno de los sucesos, dificultades, obstáculos, van en consonancia y van siguiendo una congruencia entre lo que eres y lo que sabes, lo que sientes y lo que quieres y has venido a vivir.

Efectivamente, hemos venido a vivir. Vivir plenamente, desde la autenticidad, con alegría de vivir. Vivir para aprender a amar, disfrutando de cada una de las maravillas que nos rodean, para convivir con las diferentes formas de vida… ¿Y si has venido a vivir y resulta que le tienes miedo a vivir? ¿Y cómo se vive teniendo miedo a vivir?

Si tú no eres tú misma, no harás ni te comportarás como quieres ser voluntariamente y no elegirás congruentemente.

Quiero ser artista, pero la carrera de artista no tiene salida, y seguro que si estudio la carrera para dedicarme profesionalmente a este mundillo, no sale bien porque muy pocos llegan a cumplir su sueño.

Me hace mucha ilusión montar un negocio para poder dedicarme a lo que realmente quiero. Pero tengo que pedir un préstamo… ¿Y si no funciona? ¿Y si luego no puedo pagarlo?

Estoy trabajando por muy poco dinero, hago muchas horas y no se valora mi trabajo. Yo podría hacer este mismo trabajo por mi cuenta y ganar más dinero.

Mi sueño es viajar por todo el mundo y trabajar desde cualquier lugar.

Miedo y más miedo a vivir. No es fácil vencer el miedo a vivir. Accionar, poner el start, saber que cada acción te lleva a otra y otra y cada vez que accionas, avanzas hacia lo que tú quieres voluntariamente; es importante que lo que quieras sea tuyo, sea elegido desde ti.

El verdadero miedo a ser quienes somos y a hacer lo que queremos, es la responsabilidad sobre lo creado.

Recuerda que lo que se sabe, no puede ser desabido. Y lo que se consigue o se hace mediante una acción, si no se mantiene, deja de existir.

Entonces, si ser yo misma requiere de mi consciencia, de mi esfuerzo, de responsabilizarme de lo mío, de escuchar, de comprender, de empatizar, de tomar acción… prefiero quedarme con el miedo a vivir.
Tengo una vida que no quiero, que no me gusta, no puedo ser yo misma, no me escucho, me siento cansada, no me motiva nada. La vida me parece una mierda, pero no tengo que esforzarme mucho y tengo de todo. «De todo lo que realmente no necesito».

Vivimos en una sociedad que nos aparta de lo esencial, nos desconecta de lo realmente importante, necesario y nos aleja de la naturaleza, de la forma más pura y humilde de las personas.

Necesitamos un personaje con una personalidad, una indumentaria, unas ideas, con unos comportamientos acordes al entorno social en el cual nos movemos y que la mayoría de las veces no está en armonía con nuestra verdadera esencia. Si lo vemos a niveles más superficiales, no va ligado con lo que queremos o pensamos, sino que simplemente encaja con la sociedad en la que vivimos.

Es complicado ser tú misma, sin duda. Es una tarea que, si no lo tienes muy claro, puedes llegar a no conseguirlo y sufrir una exclusión social importante. Tienes que saber todo lo que conlleva y todo lo que ya dejará de tener sentido: aquellas personas que dejarás en el camino, las conversaciones superfluas, las fiestas por compromiso social, el beber sin sed, el hablar sin tener nada que decir. Experimentarás el rechazo, las habladurías y demás pifostios mentales que tienen algunas personas con una salud mental bastante tocada.

Merecemos ser quienes queremos ser y elegirlo voluntariamente para alcanzar nuestra libertad y transitar cada vez más los estados de felicidad y potenciar nuestra salud mental.

Being yourself is amazing!