No soy suficiente

Aquello que te propones puede parecerte algo inalcanzable porque no tienes lo que se tiene que tener para conseguirlo, porque te falta formación, porque siempre te has quedado en blanco cuando has estado hablando para más personas, porque te falta comunicación, etc. Y en verdad, todo eso que te dices y te crees es la trampa que te hace tu mente para no moverse de donde está. La mente es muy vaga, es una ahorradora nata de energía y una máquina perfecta de alarmarte. Su misión es protegerte de lo nuevo; como no tiene información suficiente para hacer predicciones, asume directamente que será peligroso. De hecho, si tengo que gastar mucha energía ya va a ser costoso de entrada.

De manera natural , cuando has vivido durante tu niñez, adolescencia y adultez un rechazo continuo de familiares, madre, padre, amigos, conocidos o de las personas de tu entorno, aparecen patrones de pensamiento acordes con esos comportamientos que estabas familiarizada, que eran tu día a día, tu realidad, tu verdad. La cosa más normal del mundo para ti era pensar y actuar de la manera que se daba, porque no conocías otra.

Identificar esa creencia, esa identidad que te has creído que eres, es el primer paso para desmontarla. Sí, sé que estás pensando que eso no es tan fácil, que cuesta mucho, que no tengo ni idea de cómo hacerlo, por supuesto, pero nada sucede hasta que algo no se mueve.

Movimiento: acción para traer al consciente aquello que no vemos, aquella creencia que nos hace creer que no somos suficientes.

Para desmontar una creencia , como es obvio, primero tenemos que saber qué creencia está actuando.

Podemos hacer un pequeño ejercicio para subir al consciente lo que todavía se encuentra en el subconsciente.

Ejercicio 1: Examinando una creencia limitante.

Completa los espacios :

Porque soy ……………………………… No puedo …………………….

Porque soy ……………………………… No puedo ……………………

Porque soy ……………………………… No puedo ……………………

Este ejercicio requiere simplemente dejarse llevar por lo primero que te viene después de leer la frase, porque soy tal cosa no puedo tal otra. Las respuestas no están ni bien ni mal, ni son correctas o incorrectas, son simplemente tus respuestas .

Te voy a poner un pequeño ejemplo por si no acabas de arrancar en tu identificación de creencias. No en cualquier momento puedes estar abierta a estos ejercicios, permítete tus tiempos. También puedes pedir apoyo o acompañamiento en estos procesos a coaches o terapeutas, psicólogos u otros profesionales.

1. Porque soy insuficiente, no puedo dedicarme a otra cosa.
2. Porque soy insuficiente, no puedo dejar el trabajo.
3. Porque soy insuficiente, no puedo aprender a comunicar.

De las tres respuestas que obtengas, léelas detenidamente y elige la que más resuene en ese momento contigo o con lo que estás viviendo o necesitando.

Con ello no significa que las otras dos no sean importantes, seguramente lo son, pero no con la misma intensidad o peso como la que has elegido en primer lugar, sencillamente es una manera de priorizar en lo concreto, poner el foco en lo que es en estos momentos importante para ti. Y así poco a poco ir abordando aquellas creencias que nos hacen comportarnos de una manera que ya no nos beneficia, sino que nos limita.

Una vez has identificado tu creencia, pasamos al segundo movimiento del proceso que sería crear evidencias de que eso no es cierto, de que tú no eres insuficiente y te puedes dedicar a lo que quieras y decidas libremente, conscientemente. Por supuesto, tiene que ser una decisión solo tuya, ya que es para ti, no puedes elegir algo que a otra persona le gustaría que fueses , entrarías en una incongruencia que impediría que alcanzases tu propósito.

OK, entonces, como segundo movimiento del proceso, si te parece empezaremos por una acción muy sencilla , pero que en algunos casos resulta de gran ayuda y es esclarecedora, hay veces que menos es más.

Se trata de buscar en el diccionario la palabra insuficiente.

Insuficiente: No suficiente
Similares: Escasa, defectuosa, pequeña.

Y con esta definición ya podemos empezar a tirar un poco del hilo.

¿No soy suficiente para qué?

Contestamos en base a la frase que hemos elegido. Te puede surgir una o varias respuestas a tu pregunta y todas y cada una de ellas te va a aportar un tipo de información.

El siguiente paso sería poner algo más concreto en “ dedicarme a otra cosa”.

¿A qué me gustaría dedicarme?
¿En qué ámbito lo digo?
¿Para qué quiero dedicarme a eso?

Ejemplo:

Me quiero dedicar a la enseñanza de técnicas de relajación. Profesional. Para ayudar a personas que tengan estrés crónico.

En el caso de que no tengas claro a qué exactamente te quieres dedicar, propongo hacer un listado de ideas y profesiones que te gustan a ver si aparece lo que quieres.

Bueno, supongamos que tienes claro que quieres dedicarte a la enseñanza de técnicas de relajación.

Vamos con otras preguntas:

¿Qué necesito saber para desempeñar el trabajo?
¿En cuánto tiempo creo que podría alcanzarlo?
¿Qué me impide en estos momentos realizar el trabajo?

Después de contestar estas preguntas nos damos cuenta de que no es que tu seas insuficiente, sino que para lo que tú quieres hacer se requieren unos conocimientos, que quizás tengas que adquirir, unos tiempos y una inversión, que es en lo que realmente te debes centrar y poner el foco si quieres llegar a tu objetivo.

Saber que tenemos algunas creencias que nos impiden avanzar en algunos aspectos de nuestra vida no significa que no podamos hacer nada, que sean sentencias definitivas. Nos dice que hay trabajo por hacer y que nuestro pasado no debería condicionar nuestro futuro. Está en tus manos: hoy tienes la capacidad de elegir nuevos pensamientos que te permitan construir un futuro distinto.

Otro de los caminos que podemos escoger para desmontar creencias, tal y como decía unas líneas más arriba sería creando una evidencia de que no es cierto que seas “insuficiente”.

¿Podrías confeccionar una lista de cosas que te gusta hacer?

Por ejemplo:

Montar figuras en miniatura.
Leer historias de marcianos.
Construir cosas con madera.
Escuchar musica.
Hacer ejercicio.

Todas estas actividades las desarrollas en calidad de suficiente, de capaz, de apto. Entiendo que estas actividades también te requirieron un tiempo de aprendizaje para poder realizarlas con satisfacción, tomando los frutos de todas las horas invertidas.

Veamos ahora aquellas cosas que te gustaría hacer:

¿ Podrías hacer otro listado con aquellas cosas nuevas que te gustaría hacer?

Escribir un libro.
Dar clases de técnicas de relajación.
Hacer taichí.
Meditar.
Caminar.

De este listado de cosas que quieres hacer, te invito a que escojas aquella actividad que en estos momentos te sea posible realizar, pero sin ponerte metas inalcanzables, ya que es posible, sino, que te acojas de nuevo a las creencias. (¿Ves como no lo he podido hacer? ¡Como siempre!).

Si crees que no eres capaz de hacer algo y te pones el reto de atreverte a hacerlo, tú misma estarás experimentando que lo estás haciendo, que lo has conseguido, y te será más difícil decirte o acogerte a la creencia de que no eres capaz o insuficiente, porque lo has vivido, y eso pasa directamente al archivo del conocimiento.

Lo que te va a acercar a alcanzar aquello que quieres o desarrollar un nuevo hábito , va a ser el moverte hacia ello, sin importar la velocidad o con la intensidad con que lo hagas, sino a tu ritmo, respetando tus tiempos, tus miedos, pero sin perder tu propósito.

Puede que tardes más de lo previsto , pero ese es tu tiempo justo, adaptado a todo lo tuyo. Aunque sin olvidar que requiere dedicación, formación, perseverancia, repetición, inversión, como la mayoría de trabajos, hábitos y comportamientos que ya hacemos.