En busca del merecimiento
¿Qué será eso del merecimiento? Si hasta cuando me dan un premio o reconocimiento dudo en subir a recogerlo, si vale la pena, que no es para tanto.
¿Merecer desde el ser o desde el hacer?
Desde nuestra aparición como especie ( hace ya 300.000años) hemos utilizado las materias primas que teníamos a nuestro alrededor, tanto para alimentarnos como para construir trampas, utensilios para cortar, machacar, moler, escarbar, abrigarnos… Creo que ningún Homo sapiens en ese momento se planteó en esa época pedir permiso a nadie por abastecerse de lo que tenía a su alrededor. Por el mero hecho de ser , de encontrarse en este planeta maravilloso y abundante, merecía todo lo que le rodeaba, todo lo que la naturaleza le proporcionaba como al resto de cualquier especie viviente. “El “hogar” era todo el territorio que alcanzaban a recorrer y explorar, con sus colinas, ríos, bosques y cielo abierto”(del libro Sapiens).
Ha llovido mucho desde entonces y la evolución del Homo sapiens ha sido la que ha sido, no vamos a meternos en un debate muy profundo de lo que podría haber sido y no fue.
Pero sí aportaré algunos datos extraídos del maravilloso libro de Sapiens: De animales a dioses, de Yuval Noah Harari, para simplemente agitar un poco la mente, para quien sí quiera profundizar y reflexionar sobre el tema evolutivo de nuestra especie.
“ La revolución agrícola es uno de los acontecimientos más polémicos de la historia.
Algunos partidarios proclaman que puso a la humanidad en el camino de la prosperidad y el progreso. Otros insisten en que la llevó a la perdición.
Fue el punto de inflexión, dicen , en que los sapiens se desprendieron de su simbiosis íntima con la naturaleza y salieron corriendo hacia la codicia y la alienación. Fuera cual fuese la dirección que tomara el camino, no había posibilidad de dar marcha atrás. La agricultura permitió que las poblaciones aumentaran de manera tan radical y rápida que ninguna sociedad agrícola compleja podría jamás volver a sustentarse si retornaba a la caza y la recolección. Hacia el año 10000 a. C ., antes de la transición a la agricultura, la Tierra era el hogar de unos 5-8 millones de cazadores-recolectores nómadas. En el siglo I d. C., solo quedaban 1-2 millones de cazadores-recolectores (principalmente en Australia, América y África), pero su número quedaba empequeñecido comparado con los 250 millones de agricultores en todo el mundo”.
“Los campesinos, en cambio, pasaban la mayor parte de sus días laborando en un pequeño campo o huerto, y su vida doméstica se centraba en una estructura confinada de madera, piedra o barro, que medía no más que unas pocas decenas de metros cuadrados: la casa”.
En lo venidero, el apego a “mi casa“ y la separación de los vecinos se convirtieron en el rasgo psicológico distintivo de un ser mucho más egocéntrico”.
“A parte del uso del fuego, los cazadores -recolectores hicieron pocos cambios deliberados por las tierras por las que vagaban. Los agricultores en cambio, vivían en islas humanas artificiales que labraban laboriosamente a partir de las tierras salvajes circundantes. Talaban bosques, escavaban canales, desbrozaban campos, construían casas, cavaban surcos y plantaban arboles frutales en metódicas hileras“.
“A la gente cada vez les resultaba más difícil dejar sus islas artificiales. No podían abandonar sus casas, campos y graneros sin correr el riesgo de perderlos. Además, a medida que el tiempo pasaba, acumulaban cada vez más cosas: objetos, no fácilmente transportables, que los mantenían ligados”.
“ En consecuencia, desde la aparición de la agricultura las preocupaciones por el futuro se convirtieron en actores principales en el teatro de la mente humana”
“Lamentablemente, los diligentes campesinos casi nunca consiguieron la seguridad económica futura que tanto ansiaban mediante su duro trabajo en el presente. Por todas partes surgían gobernantes i élites, que vivían de los excedentes de alimentos de los campesinos y que solo les dejaban con una mera subsistencia”.
Bueno espero que te sea interesante estos pequeños fragmentos del libro Sapiens: De animales a Dioses, por Yuval Noah Harari, magnífico libro que recomiendo leerse para tener otro enfoque y perspectiva de la historia de la humanidad.
Este periodo moderno tardío 1448 y hasta finales del 1789 se caracteriza por un periodo de transformación a muchos niveles intelectual,político y económico. Antesala de la revolución industrial.
La misma historia moldeó nuestro concepto de merecimiento, reforzó el apego a lo material y apartó lo comunitario para introducir el individualismo y la propiedad privada. Así, quedó bastante lejos nuestra naturaleza como especie animal dentro de un ecosistema sin fronteras y con la libertad propia de los seres vivos, solo por el mero hecho de existir en la Tierra. No digo que tuviera que ser de otra manera, pero sí que, según el enfoque quedará más o menos gente incluida. Esto genera más exclusión y clasismo, con todo el desequilibrio y fragmentación social que ello comporta. Sería beneficioso que existiera una cooperación entre la política y muchas otras disciplinas sociales y científicas -como la psicología, la medicina y la filosofía- que sustituyeran la individualidad y la competición por un pensamiento más humanista,colaborativo y enfocado en las personas y sus necesidades. Como también la consideración de un todo interconectado en lugar de un todo fragmentado y tratado a cachos, como si nada tuviesen que ver unas partes con otras.
El trabajo duro era el camino hacia la prosperidad: sin un esfuerzo constante, no se consideraban merecedores de una buena cosecha. Sin embargo, las condiciones a las que estaban expuestos nada tenían que ver con el esfuerzo, sino con los ciclos de la naturaleza: la temperatura, las mareas, la orografía, la humedad y las lluvias.
Se distingue y clasifica a las personas por lo que poseen y poco importa lo que son o sus habilidades. Si no poseen riquezas, se considera que no merecen estar dentro de una sociedad de bien, ni tienen acceso a ciertas cosas consideradas privilegios de la gente adinerada. Todo esto ocurre a costa de personas con gran valía y talento para la creación -como artesanos o agricultores-, cuyo valor real poco tiene que ver con el dinero.
Considerando estas creencias históricas -arrastradas a lo largo del tiempo, e incluso de vidas pasadas- y sus redes de patrones fuertemente hilvanados generación tras generación, no me resulta nada extraño que todavía nos encontremos en la falta de merecimiento en algún aspecto de nuestra vida. A pesar de todo lo que a avanzado esta sociedad en cuanto a información accesible casi para cualquiera, terapias de crecimiento personal y todas las posibilidades artísticas, laborales, culturales, sociales, etc.
Aunque es obvio- y no deberíamos culparnos por ello- que las memorias de antaño siguen estando en nuestro sistema y requieren de mucha observación y entrenamiento para poder cambiar los pensamientos asociados, y así, lograr otro tipo de comportamiento, más evolucionado y adaptado a nuestro tiempo actual.



